
Hace pocos días sufrí la desgracia de que me robaran mi equipo fotográfico, incluido el flash anular. Así que me tocó ponerme al tanto de las posibilidades que tenía. Como buen canonista que soy, la primera idea que se me pasó por la cabeza fue comprar el flash anular de Canon que ya conocía. Por suerte para mi, coincidí con el cirujano de la clínica y amigo y me enseñó este flash anular del que hoy voy a hablar. La primera ventaja que salta a la vista nada mas verlo es que es inalámbrico, solo consta de un anillo, lo que supone un ahorro de espacio y sobre todo y lo más importante, de peso. En cuanto a la alimentación, tan solo usa dos pilas AAA, también disminuye el peso respecto a otros flashes, pero por contra la duración de la carga es menor, de cualquier forma nunca nos libramos de tener el cargador de pilas siempre listo. Otra de las ventajas es su precio, si lo comparamos a los flashes anulares de Canon o Nikon, yo lo encontré por 270 €.
También tengo que deciros que la potencia máxima de este flash es superior al de Canon. Utilizando la misma configuración de antes para las fotografías intraorales, con el flash a potencia 1:1, es decir, al máximo, me salen las fotos quemadas, lo que nos permite trabajar con un número F mayor y así obtener una buena profundidad de campo.
Es compatible con todas las marcas de cámaras fotográficas. Viene con tres anillos conversores para adaptarlos a los diferentes diámetros del mercado. Si tu cámara no tiene la posibilidad de sincronizar con un flash inalámbrico, no tienes porqué preocuparte, el flash aprende cuál es el tiempo de disparo de tu cámara, y saltará en el momento preciso.